domingo, 19 de agosto de 2018

MADURO VS LA INMORALIDAD


Estamos a menos de 24 horas de la entrada en vigencia de la reconversión monetaria y con ella el Plan de Prosperidad y Recuperación Económica implementado por el Presidente Nicolás Maduro. Son horas que se debaten entre la esperanza de un Pueblo por ir a los nuevos equilibrios económicos que le permitan una forma de vida en la que el abastecimiento familiar no sea un drama diario e interminable y la ferocidad de los deudos del puntofijismo que siguen en mora con la oligarquía gringa en su tarea de recuperarle el vasallaje gubernamental que perdieron con la irrupción de Hugo Chávez.

            No podía ser de otra forma, los anuncios presidenciales del pasado viernes han tenido las tradicionales respuestas de la Derecha: una nueva escalada “dolartodiana”, por supuesto seguida de la de los precios y una feroz represión comunicacional. Bueno, no esperábamos otra cosa de quienes nada tienen que ofrecer al país.

            El viernes se trazó una ruta que para la oligarquía resulta inverosímil el hecho de que no se traduzca en congelamientos de salarios, de pensiones, de misiones, de carnet de la patria, en fin, del sistema de protección social que ha caracterizado y caracterizará esta Revolución. Para el vasallaje gringo proteger el salario es aumentar el déficit fiscal pero no lo es la evasión tributaria, el contrabando de todo tipo o la defraudación laboral y todo tipo de criminalidad de cuello blanco que siempre cometen. Para la inmoralidad pitiyanqui, el aumento de los combustibles debe ser una medida de golpe contra los más pobres y que les permita a los grupúsculos el aumento indiscriminado de precios, en su lógica perversa no cabe que pueda hacerse protegiendo al Pueblo.

            De igual forma, acusan de utilizar nuestra reserva petrolera para dar un nuevo anclaje a la moneda y, por ende, una independencia del dólar pero como anhelan un préstamo del FMI por unos $ 60.000.000.000 que permitan entregar nuestro petróleo a las trasnacionales, por supuesto con ellos como intermediarios y beneficiarios de comisiones.

            Nicolás Maduro Moros tiene en la moral de quien ha sido fiel, de quien ha sido frontal, de quien ha sido inclaudicable en su afán por una Venezuela de verdadera prosperidad que es aquella conseguida por las mayorías y no por pequeños grupos.

El Presidente ha estado allí, a la vanguardia dando la lucha palmo a palmo y hoy hace una nueva demostración de su inconmovible carácter revolucionario. Hoy, cuando el debate va desde medidas de corte liberal, a veces propuestas de las propias filas revolucionarias, y no pocas con buenas intenciones, hasta las más retrógradas consejas, Maduro asume su posición de líder y se decide por el camino del Pueblo, sin demagogia populista pero con la máxima defensa a las mujeres y los hombres de la Patria; con medidas sólidas pero no con las recetas genocidas del FMI.

A quienes queremos esta Patria, nos toca llenarnos de valor y asumir la defensa de la nueva moral económica que se inicia en Venezuela, el camino contra el capitalismo hambreador que pretenden imponernos. Debemos insurgir contra el status quo económico y lograr la segunda independencia.

Nicolás Maduro se constituye como el gran liberador de la economía, desatándola de las amarras autoimpuestas e independizándola del colonialismo del dólar. Por supuesto, la inmoralidad y caraetablismo de la Derecha seguirá chillando pero al mismo tiempo, el Pueblo seguirá venciendo.  

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